Casa Batlló
Dirección
Passeig de Gràcia, 43

08007 Barcelona

Horario
Visitas diarias de 9 a 20 h. 

El 25 de diciembre y el 1 de enero la Casa Batlló estará abierta en el horario habitual, de 9 a 20h.

Cierre a las 14h en fechas reservadas para Actos y Convenciones.

Información
Tel.: 934 880 666 - 932 160 306. Fax: 934 883 090. infovisites@casabatllo.cat 

www.casabatllo.cat

Observaciones
Audioguías incluidas en catalán, castellano, inglés, alemán, italiano, portugués, ruso, francés, japonés y chino. 

Equipamiento accesible.

Los horarios pueden sufrir variaciones, por lo que se aconseja comprobarlos previamente.

Precios y descuento
Precios. Visita completa. (planta noble + desván + azotea). 

Adultos: 20,35 €.

Estudiantes y jubilados: 16,30 €.

Grupos más de 20 personas: 17,30€.

Residentes en Cataluña: 16,30€.

Audioguía incluida.

De 0 a 6 años: gratuito.

Descuento de la Ruta del Modernismo:  2,00€ sobre la tarifa de adultos. Consultar otras ofertas. Descuentos no acumulables.
Descripción
Josep Batlló era un magnate del sector textil catalán que abrió varias fábricas, como, por ejemplo, el antiguo Vapor Batlló de la calle Urgell, que en la actualidad alberga la Escuela Industrial. Cuando en 1904 Antoni Gaudí recibió el encargo de remodelar el edificio, de 1870, manifestó su intención de recrear el paraíso.

Reformó la casa de arriba abajo: añadió un quinto piso, construyó los sótanos, agrandó el vestíbulo, rehizo la escalera y los muros interiores de los pisos y alteró la forma de todas sus habitaciones con amplias curvas, de modo que no hay ningún ángulo recto en toda la casa. El elemento más singular de la Casa Batlló es la fachada, que combina la piedra de las plantas baja y noble con el revestimiento de mosaico de las plantas superiores, y se corona con un tejado escamoso que recuerda el dorso de un reptil. Las intenciones de Gaudí al realizar esta fachada han sido siempre objeto de elucubraciones. Para algunos, el objetivo de Gaudí fue edificar un himno simbólico de la leyenda de Sant Jordi, patrón de Cataluña, en su mitológica victoria sobre el dragón. El tejado sería el lomo del dragón, la torre semicircular simbolizaría la lanza del santo guerrero y los balcones de hierro de los pisos intermedios y la tribuna del primer piso representarían los cráneos, los huesos y los tendones de las víctimas del saurio -los restos de las comidas del dragón-. Pero otra versión de la historia sobre la fachada de la Casa Batlló es la que defiende que se trata de una alegoría de la fiesta del carnaval: la azotea sería un gorro de arlequín; los balcones, las máscaras de baile; las columnas, los huesos de los disfraces de la Muerte; y la cascada multicolor de cerámica de trencadís que "cae" por la pared de la
fachada -obra de un joven Josep Maria Jujol- sería el confeti de la fiesta.

Si la fachada es espectacular, el interior no le va a la zaga. El patio de luces de la Casa Batlló es una autentica maravilla de la arquitectura. Gaudí, siempre obsesionado por la luminosidad, lo recubrió con un revestimiento irregular de cerámica azul que se va oscureciendo, pasando del gris perla al azul cobalto a medida que asciende hacia la claraboya. El resultado de esta casi subliminal argucia arquitectónica es una distribución equitativa de la luz de arriba abajo. Para completar el efecto, los balcones y las ventanas son más grandes en los pisos inferiores y se van haciendo más pequeños a medida que se asciende por el patio de luces. La escalera que conduce al piso principal se retuerce como el esqueleto de un dinosaurio fosilizado, y el muro, sinuoso y pintado de forma que parece un mosaico, muestra unos reflejos y una superficie similares a las paredes de una cueva erosionada por el agua. El piso principal goza de un excepcional estado de conservación. Los contrapesos que levantan las vidrieras y abren la tribuna de par en par al paseo de Gràcia todavía están en pleno funcionamiento, al igual que las rejillas que permiten graduar la entrada de aire del exterior creando un singular sistema de ventilación natural. La planta noble, sin embargo, sólo conserva dos muebles diseñados por Gaudí para los Batlló: un aparador y un banco. En el MNAC (34), se conservan otras piezas diseñadas por Gaudí para esta casa.