Basílica de la Sagrada Família
Dirección
Mallorca, 401.
Horario
Abierto todos los días del año. De octubre a marzo, de 9 a 18 h; y de abril a septiembre, de 9 a 20 h. Cierra por la tarde los días 25 y 26 de diciembre y el 1 y 6 de enero. Este año, del 17 de marzo hasta el 13 de abril, el Templo abrirá de 9 a 19 horas.
Información
Tel.: 932 080 414. www.sagradafamilia.org
Observaciones
Los horarios pueden sufrir variaciones, por lo que se aconseja comprobarlos previamente.
Precios y descuento
Precios.

Adultos: 13,50 €. Guiada o con audioguía: 18,00€.

Menores de 18 años, estudiantes y jubilados: 11,50 €. Guiada o con audioguía: 15,00€.

Grupos: 14,80 € por persona (+ de 20 personas). Guiada 19,30€.

Reserva obligatoria. De lunes a viernes, de 9 a 14 h. Tel.: 934 572 284.

Menores de 10 años: entrada gratuita.

Con el descuento de la Ruta del Modernismo: 1,00€ y 2x1 para la audioguía.
Descripción
Subiendo por la calle Sicília y torciendo a la derecha por la calle Mallorca llegamos al TEMPLE EXPIATORI DE LA SAGRADA FAMÍLIA. (81) (TEMPLO EXPIATORIO DE LA SAGRADA FAMÍLIA). Gaudí fue también un arquitecto único en su época por haber sido uno de los pocos que recibió un encargo que le duró toda la vida -y, de hecho, lo sobrevivió-: la Sagrada Família. Este templo destaca por su originalidad, por la ambición que demuestra y por sus gigantescas dimensiones. El origen del Templo Expiatorio de la Sagrada Família se remonta a 1869, cuando Josep M. Bocabella, fundador de la Asociación Josefina, dedicada a propagar la devoción a San José, tuvo la idea de erigir un templo en honor a la Sagrada Familia (San José, la Virgen María y Jesucristo). Bocabella adquirió un solar y, en 1882, inició la construcción de una iglesia de estilo neogótico con el objetivo de construir una catedral de los pobres que contrarrestase el radicalismo político de la clase obrera de Barcelona, la ciudad que el pensador anarquista, Mijaíl Bakunin, señala como la más revolucionaria de todas las ciudades europeas. Sin embargo, el templo adquirió con el tiempo un significado muy diferente a medida que el catalanismo más conservador se iba identificando con el proyecto. El primer arquitecto del templo fue Francesc de Paula Villar, pero la falta de entendimiento con Bocabella provocó un cambio de planes radical. Villar fue despedido y sustituido por Antoni Gaudí, que terminó la cripta y presentó un nuevo proyecto mucho más ambicioso: construir una catedral con una torre central dedicada al Salvador de 170 metros de altura. La idea entusiasmó al devoto Bocabella y Gaudí se puso manos a la obra rápidamente. En 1891 se iniciaron las obras de la fachada del Nacimiento. Treinta y cuatro años después Gaudí sólo había acabado el primero de los cuatro campanarios que se alzan en esta parte. Los otros tres se finalizaron después de la muerte del arquitecto.

La Sagrada Família puede considerarse como una Biblia en piedra gracias al gran número de símbolos cristianos que Gaudí plasmó en sus fachadas, en las que aparecen -o aparecerán- desde Adán y Eva hasta los Doce Apóstoles, pasando por los episodios principales de la vida de Jesús así como por todos los grandes símbolos del Antiguo Testamento. La Sagrada Família es, en definitiva, un monumento que podría ser "leído" como una iniciación completa a la religión católica. Sin embargo, la importancia de este edificio no es exclusivamente religiosa, sino que se trata también del "libro de Gaudí", la más clara lección de su forma de construir, una especie de testamento en el que Gaudí aplicó todas las soluciones estructurales que estudió y probó en sus diferentes obras y donde nuevamente rindió homenaje a la naturaleza, a la que él llamaba "la mejor constructora" y a la que siempre intentó imitar. Un ejemplo de ello son las columnas inclinadas apoyadas en
pequeños fragmentos de bóveda hiperbólica en las que se sustenta el tempo, que producen el efecto de un bosque.

La fachada del Nacimiento, en la calle Marina, es la gran obra figurativa de Gaudí. Finalizada casi en su totalidad por el propio arquitecto, intenta expresar y comunicar la alegría de la creación por el nacimiento de Jesús. En la arquivolta central se puede ver a Jesús, José y María entre el buey y la mula bajo la estrella de Oriente, rodeados de ángeles, músicos y cantores. Un detenido examen de su decoración permite localizar un centenar de especies vegetales diferentes y otros tantos animales representados escultóricamente en las arquivoltas y las hornacinas. Esta fachada tiene tres puertas. La central es la puerta de la Caridad y en ella se presentan los nombres de la genealogía de Cristo, la serpiente con la manzana, el niño Jesús con el buey y la mula, y los signos del Zodíaco tal como estaban el día del nacimiento de Jesús. En la parte izquierda se encuentra la puerta de la Esperanza, en la que se representan las bodas de José y María, los degüellos del día de los inocentes y la huida a Egipto, y una representación de la montaña de Montserrat con la inscripción "Salveu-nos" (Salvadnos). En el lado opuesto se encuentra la puerta de la Fe, en la que están representados el episodio de la Visitación y Jesús entre los doctores del templo y en su banco de carpintero. En los pináculos de esta fachada se ven espigas y racimos y la imagen de María según el dogma de la Inmaculada.

La fachada de la calle Sardenya es la contraposición a la fachada del Nacimiento. Esta fachada incluye más de un centenar de esculturas contemporáneas que, realizadas por el escultor Josep Maria Subirachs, siguiendo los esbozos de Gaudí, evocan la Pasión y muerte de Cristo. La desolación, la desnudez, el dolor, el sacrificio y la muerte presiden la Pasión de Cristo para anunciar su resurrección y ascensión al cielo. Gaudí repetía que si hubiera comenzado por esta fachada, la gente hubiera renegado de la Sagrada Família. En contraste con la decorada, ornamentada y turgente fachada del Nacimiento, la puerta de la Pasión es dura y de líneas acusadas, pelada, como si estuviera hecha de huesos. Tras un pórtico soportado por seis grandes columnas inclinadas, como si fueran troncos de grandes secuoyas, se alza un inmenso frontón con dieciocho columnas más pequeñas. La falta de decoración concentra la tragedia en los hechos principales, llenos de dramatismo, presididos por la figura de Cristo desnudo en el momento de su muerte.

Falta por construir la fachada principal, que, según el proyecto de Gaudí, miraba al mar por encima de la calle Mallorca, que quedaba cubierta por una gran plaza que daba a una inmensa escalinata que ocuparía lo que en la actualidad es la manzana de casas que está situada delante del templo. Lo que empieza a tomar forma son unos espacios totalmente nuevos que constituyen las naves del templo, en las que se perciben soluciones geométricas y estructurales insólitas. Las naves son el resultado de años de estudio y reflexión, ya que hacia 1910 Gaudí inició los esbozos a los que, posteriormente, incorporó la experiencia adquirida en la capilla de la Colònia Güell: una solución con columnas ligeramente helicoidales, arcos y bóvedas paraboloides hiperbólicas. Sin embargo, el descubrimiento de la luminosidad de la hipérbole llevó a Gaudí a utilizar una crucería de cúpulas cóncavo-convexas que se ajustan con columnas, muros y ventanales y que, materializadas en una escala 1/10, constituyen la visión del bosque que frecuentemente le servía de imagen para explicar su proyecto.

El museo del templo conserva la historia de su construcción en planos de situación, fotografías de momentos de la construcción, fragmentos de maquetas, iconografía y trabajos en hierro forjado, madera y metal diseñados por Gaudí, además de fotografías y un audiovisual sobre otros edificios del mismo arquitecto. También se pueden contemplar en él las maquetas de la nave central y de las fachadas. Como elementos más singulares, se expone la maqueta que le sirvió a Gaudí para calcular la estructura de la iglesia de la Colònia Güell y una veintena de dibujos originales del arquitecto. También figuran fotografías de elementos que diseñó y que se modelaron en los talleres del templo. Una de las instalaciones anexas es la que acogía las Escuelas de la Sagrada Família, un sencillo edificio curvilíneo con la impronta de Gaudí que deslumbró a Le Corbusier por su osadía técnica. Estas escuelas, construidas originariamente para enseñar en ellas a los hijos de los albañiles que trabajaban en la obra, se encuentran en un edificio innovador en el que Gaudí no utilizó el hierro sino que realizó todas las estructuras a base de ladrillo, con lo que consiguió la máxima plasticidad utilizando un material muy barato.