Ajuntament de Barcelona Institut del Paisatje Urbà
home e-mail info
  català      español      english      français   
Ruta del Modernismo de Barcelona
Ruta 6, Park Güell (83) – Mosaic de l’Església de Sant Pacià (115)
Pag >> 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6

Otras construcciones sorprendentes del Park Güell son los puentes y los pasos bajo los viaductos, con columnas torcidas, que hacen que parezcan grutas. El cuarto pórtico que conecta la parte superior con la inferior es quizás la estructura más especial, con paredes y arcos inclinados de aire surrealista. La cumbre de la colina donde está situado el parque está coronada por un calvario monumental formado por tres cruces que se encuentra en el lugar donde Gaudí tenía previsto construir una iglesia. También en este lugar el autor se dejó llevar por la fantasía: si miramos hacia el este -es decir, en dirección a la ciudad de Jerusalén-, la perspectiva hace que las tres cruces, al estar en fila, se conviertan en una. Éste es el punto final del ascenso: la cruz es el último símbolo.

En el recinto del parque también se encuentra la CASA-MUSEU GAUDÍ. (84). (CASA-MUSEO GAUDÍ).

Casa Museu Gaudí

Dirección
Park Güell; ctra. del Carmen, 23A.
Horario
Todos los días de la semana. De octubre a marzo, de 10 a 18 h; de abril a septiembre, de 9 a 20 h. El 1 y el 6 de enero y el 25 y 26 de diciembre abierto de 10 a 14h.
Información
Tel.: (+34) 932 193 811.

info@casamuseugaudi.org

http://www.casamuseugaudi.org/es/




Precios y descuentos
Precios.

Adultos: 5,50 €

Estudiantes, jubilados y de 11 a 17 años: 4,50 €

Niños hasta 10 años, personas con discapacidad (+65%) y un acompañante, Amigos del Templo: gratuito.

Grupos: 5,50€ por persona (mínimo de 10 personas). Reserva obligatoria: (+34) 931 980 705 (de lunes a jueves de 9 a 14h y de 15 a 18h, viernes de 9 a 14h) o enviando un correo a grups@casamuseugaudi.org

Con el descuento de la Ruta del Modernismo: 4,50 € (tarifa de adultos).
Descripción
En el recinto del parque también se encuentra la CASA MUSEU GAUDÍ. (84). (CASA MUSEO GAUDÍ). El museo ocupa la casa en la que Antoni Gaudí vivió los últimos veinte años de su vida y presenta interesantes aspectos didácticos sobre la vida y la obra del genial arquitecto. Entre otras cosas, el visitante podrá contemplar mobiliario de las casas Calvet (27) y Batlló (45), y de la cripta de la Colonia Güell (ver El Modernismo más allá de Barcelona); objetos personales y recuerdos de Gaudí, así como materiales y elementos de su trabajo personal, que permiten un acercamiento particular a su compleja y, con frecuencia, desdibujada personalidad. La casa es obra de Francesc Berenguer i Mestres (1904), aunque el proyecto fue firmado por Antoni Gaudí. En el Park Güell finaliza la Ruta de un día recomendada por la Ruta del Modernismo de Barcelona.

El museo ocupa la casa en la que Antoni Gaudí vivió los últimos veinte años de su vida y presenta interesantes aspectos didácticos sobre la vida y la obra del genial arquitecto. Entre otras cosas, el visitante podrá contemplar mobiliario del Palau Güell (8) y de las casas Calvet (27) y Batlló (45), objetos personales y recuerdos de Gaudí, así como materiales y elementos de su trabajo personal, que permiten un acercamiento particular a su compleja y, con frecuencia, desdibujada personalidad. La casa es obra de Francesc Berenguer i Mestres (1904), aunque el proyecto fue firmado por Antoni Gaudí. En el Park Güell finaliza la Ruta de un día recomendada por la Ruta del Modernismo de Barcelona.

Para visitar las cuatro casas siguientes, podemos volver a tomar el autobús 92, frente al Park Güell, que nos llevará primero a la Casa Queralt y a la Finca San Salvador, desde la parada Pg. Mare de Déu del Coll-Funoses Llussà, y después, a la Casa Comas d'Argemir, desde la parada Av. República Argentina-Baixada Blanes. Para continuar hasta las Casas Ramos, volvemos a tomar el autobús y bajamos en la parada Av. Príncep d'Astúries 59.

A los pies del Park Güell se extiende el popular barrio de Vallcarca, una zona de aparente caos urbanístico que esconde en sus calles algunas pequeñas joyas modernistas. En el paseo de la Mare de Déu del Coll, cerca del Parque de la Creueta del Coll (subiendo por la calle Funoses Llussà y después por la calle Pineda), se encuentra la CASA QUERALT (85) (Pineda, 12), una curiosa construcción de 1917 de Josep Maria Jujol i Gibert. Muy cerca, bajando unos metros por el paseo, se encuentra la FINCA SAN SALVADOR (86) (paseo de la Mare de Déu del Coll, 79; calle Pineda, 9), acondicionada también por Josep M. Jujol, ésta en 1910, donde, durante años, el propietario explotó una fuente de agua comercializándola, embotellada, con el nombre de Agua Radial. Hay que destacar el jardín, que se adapta, mediante terrazas, al relieve de la montaña, y el tratamiento de las grutas que dan acceso al pozo de agua. El Instituto del Paisaje Urbano inició en 2004 la redacción de un plan director en diversas fases para proceder a la recuperación de este conjunto..

Desde este punto podemos bajar, caminando o con el autobús 92, y atravesar el VIADUCTE DE VALLCARCA (87) (VIADUCTO DE VALLCARCA) hasta llegar a la CASA COMAS D’ARGEMIR (avenida de la República Argentina, 92), una obra digna de atención de Josep Vilaseca i Casanovas (1904). Desde la calle se puede ver su fachada en forma de elipse, decorada con cerámicas y pequeños esgrafiados rodeando las ventanas decoradas con cabezas de león, rematada con una verja de hierro forjado con las iniciales de los propietarios y con la torreta, coronada por una cúpula puntiaguda de trencadís azulado.

Podemos volver a tomar el autobús 92 hasta la avenida del Príncep d'Astúries, inmediatamente después de la plaza de Lesseps, o bajar paseando, y nos encontraremos, en la misma plaza, unos espectaculares edificios modernistas de color amarillo decorados con motivos florales: las CASES RAMOS (89) (CASAS RAMOS. Plaza de Lesseps, 30, 31 y 32), que son tres edificios unidos por una fachada común construidos en 1906 por Jaume Torres i Grau. No hay que perderse las barandillas con forma de abejas en el forjado del balcón central. En el patio trasero, en la esquina con la calle Mont-Roig, se conserva un encantador templete modernista. Los cinéfilos tienen en este edificio una cita ineludible, ya que en él se filmó parte de la película Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar.

Volvemos a la avenida del Príncep d'Astúries y bajamos hasta la calle Carolines, a la izquierda, para visitar una obra que rebosa sabor oriental: la CASA VICENS (88) (Carolines, 18-24). Esta obra primeriza de Gaudí, realizada entre 1883 y 1888, fue un encargo de Manuel Vicens, fabricante de azulejos, para construir una casa particular en el antiguo municipio de Gràcia. La obra tenía que cumplir una doble misión: ser el hogar de Vicens y, a la vez, anunciar las excelencias de los productos que fabricaba. Gaudí dio al conjunto unas características formas inspiradas en la arquitectura india y japonesa y recubrió buena parte de las tres fachadas con unos espectaculares azulejos vidriados verdes y blancos. En este edificio, Gaudí utilizó el azulejo de Valencia exhibiéndolo, como medio para dar color a la fachada y resaltándolo mediante el contraste con el ladrillo visto. Otro elemento de interés del exterior de la finca es la reja de hierro, que intenta reproducir -y lo consigue- las estéticas hojas del margallón, una pequeña palmera endógena de Cataluña. Aunque los propietarios suelen ser tolerantes con los visitantes que entran al jardín, la casa es una vivienda privada y el interior no puede ser visitado. Elementos destacables del interior son la sala-fumadero redonda, culminada por una bóveda mudéjar de yeso multicolor, la recargada decoración floral y la ebanistería de color rojo de la sala de estar.

En el distrito de Sarrià-Sant Gervasi encontramos la zona popularmente conocida como barrio de Pedralbes, el barrio rico por excelencia de la Barcelona actual. Esta imagen ya la forjó la familia Güell, que era propietaria de la mayoría de los terrenos que rodean el monasterio gótico de Pedralbes, cuando decidió promover la urbanización de la zona. Nuestro paseo por el distrito comienza en los PAVELLONS GÜELL (90) (PABELLONES GÜELL), Centro del Modernismo de Barcelona, donde se puede comprar la guía de la Ruta del Modernismo, obtener gratuitamente, con esta guía, los vales de descuento de la Ruta y donde se puede encontrar información sobre el Modernismo en Barcelona.

Pavellons Güell

Dirección
Avinguda de Pedralbes, 7.
Horario
Abierto cada día de 10 a 16h (última hora de acceso a las 15.30 h).

Visitas guiadas incluidas con l'entrada:

        Inglés 10.15, 11.15 y 15 h.

        Catalán 12.15 h.

        Castellano 13.15 h.

Jornada de puertas abiertas 2017:

30 de septiembre y 7 de octubre todo el día (Fiesta Mayor de les Corts)

21 de octubre de 10 a 14 h (OPEN HOUSE)

Cerrado: 1/1, 6/1, 25/12 y 26/12.

PD: la visita del 26 de marzo en catalán a las 12.15h está reservada.
Información
Tel.: (+34) 933 177 652.www.rutadelmodernisme.com
Observaciones
En el jardín y en el edificio que antiguamente ocupaba el picador de la Finca Güell se exponen máquinas y herramientas de construcción de la época entre los que destaca una espectacular grúa, del maestro de obras de Antoni Gaudí, utilizada en la construcción de La Pedrera. Los horarios y los idiomas de las visitas pueden sufrir variaciones,por lo que se aconseja comprobarlos.
Precios y descuento
Precio:

Adultos 5,00 €.

Menores de 18 años, mayores de 65 y parados 2,50 €.

De 0 a 6 años: gratuito.

Descuento de la Ruta del Modernismo: 50% sobre las dos tarifas.

Con el Bus turístico y el bus City Tour:

Adultos 4,00 €.

Menores de 18 años, mayores de 65 y parados 2,00 €.

Visitas guiadas concertadas para grupos previa reserva al tel.: 932 562 504 o a la dirección electrónica: cultura-impuqv@bcn.cat 

Precio de grupos: 150,00 €.

Grupos escolares: 125,00 €.

Grupos de jubilados: 125,00 €.
Descripción
Nuestro paseo por el distrito comienza en los PAVELLONS GÜELL (90) (PABELLONES GÜELL), Centro del Modernismo de Barcelona,  donde se puede comprar la guía de la Ruta del Modernismo, obtener gratuitamente, con esta guía, los vales de descuento de la Ruta, y donde se puede encontrar información sobre el Modernismo en Barcelona. Gaudí consagró toda su vida a trabajar por su original visión de la arquitectura y Eusebi Güell fue el mecenas que le dio los primeros medios para empezar a hacer realidad este tipo de obras tan costosas. Güell quiso ampliar en 1883 la inmensa finca que su padre había comprado hacía algunos años en la zona de Pedralbes. Se encargó a Gaudí una parte de las obras de reforma (1884-1887), que fueron dirigidas por Joan Martorell. Gaudí proyectó el jardín y los pabellones de entrada a la finca por el camino (hoy paseo de Manuel Girona) que venía de la carretera de Sarrià. A finales del siglo XIX, en la finca se encontraba la casa de veraneo de los Güell y tierras de cultivo que la familia explotaba. Para esta obra, Gaudí se inspiró en el Jardín de las Hespérides, tal y como Jacint Verdaguer lo describía en su gran poema L'Atlàntida. Verdaguer había dedicado este poema al suegro de Güell, el marqués de Comillas, y curiosamente lo había acabado de redactar en esta misma finca. La entrada destaca especialmente por la denominada Porta del Drac (puerta del dragón), una gran escultura en hierro forjado que simboliza el dragón mitológico de Verdaguer, con alas de murciélago, cuerpo escamado, boca abierta y lengua sinuosa, pero el adversario del dragón no era san Jorge, sino Hércules. Por otro lado, L'Atlàntida era un poema en el que las referencias se habían mediterranizado. El árbol del Jardín de las Hespérides de Verdaguer, por ejemplo, no es un manzano, como en el mito clásico, sino el naranjo mediterráneo: sobre la jamba derecha de la Porta del Drac, Gaudí colocó una pequeña escultura de un naranjo con naranjas doradas. Tras la muerte de Eusebi Güell, en 1918, sus descendientes cedieron la casa y parte de los terrenos para la construcción del Palau Reial de Pedralbes (Palacio Real de Pedralbes). Las antiguas caballerizas, el picadero y lo que era la casa del conserje forman parte del patrimonio de la Universidad de Barcelona, que el 2014 cedió el espacio al Instituto del Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Barcelona hasta el 2024, con el objetivo de abrirlo al público y de proceder a su restauración.

Gaudí consagró toda su vida a trabajar por su original visión de la arquitectura y Eusebi Güell fue el mecenas que le dio los primeros medios para empezar a hacer realidad este tipo de obras tan costosas. Güell quiso ampliar en 1883 la inmensa finca que su padre había comprado hacía algunos años en la zona de Pedralbes. Se encargó a Gaudí una parte de las obras de reforma (1884-1887), que fueron dirigidas por Joan Martorell. Gaudí proyectó el jardín y los pabellones de entrada a la finca por el camino (hoy paseo de Manuel Girona) que venía de la carretera de Sarrià. A finales del siglo XIX, en la finca se encontraba la casa de veraneo de los Güell y tierras de cultivo que la familia explotaba.

Para esta obra, Gaudí se inspiró en el Jardín de las Hespérides, tal y como Jacint Verdaguer lo describía en su gran poema L'Atlàntida. Verdaguer había dedicado este poema al suegro de Güell, el marqués de Comillas, y curiosamente lo había acabado de redactar en esta misma finca. La entrada destaca especialmente por la denominada Porta del Drac (puerta del dragón), una gran escultura en hierro forjado que simboliza el dragón mitológico de Verdaguer, con alas de murciélago, cuerpo escamado, boca abierta y lengua sinuosa. El adversario del dragón no era san Jorge, sino Hércules, porque L'Atlàntida era un poema en el que las referencias se habían mediterranizado. El árbol del Jardín de las Hespérides de Verdaguer, por ejemplo, no es un manzano, como en el mito clásico, sino el naranjo mediterráneo: sobre la jamba derecha de la Porta del Drac, Gaudí colocó una pequeña escultura de un naranjo con naranjas doradas. Tras la muerte de Eusebi Güell, en 1918, sus descendientes cedieron la casa y parte de los terrenos para la construcción del Palau Reial de Pedralbes (Palacio Real de Pedralbes). Las antiguas caballerizas, el picadero y lo que era la casa del conserje forman parte del patrimonio de la Universidad de Barcelona.

Atravesando la avenida de Pedralbes, tomamos el paseo de Manuel Girona y, a pocos metros de la finca Güell, encontramos otra obra de Gaudí, el PORTAL MIRALLES (91) de la antigua finca Miralles (paseo de Manuel Girona, 55-61). La intervención de Gaudí (1901-1902) se limitó a la realización del muro de mampostería de piedra en bruto y el portal de entrada a la finca, un alero ondulante de piedra con estructura metálica.
Si seguimos en la misma dirección por el paseo de Manuel Girona y la Ronda del General Mitre llegamos a la calle Ganduxer, ya más cerca del barrio de Sarrià, en la que encontramos el edificio del COL·LEGI DE LES TERESIANES (92) (COLEGIO DE LAS TERESIANES), que no está abierto al público, pero en el que, en ocasiones, fuera del horario escolar, se puede entrar al jardín para verlo.

Col·legi de les Teresianes

Dirección
COLEGIO DE LAS TERESIANES. Ganduxer, 85-105.
Observaciones
Las propias monjas permiten, en ocasiones, el acceso al jardín.
Preguntar al guarda de la puerta o llamar al tel. 932 123 354.

Descripción
Gaudí recibió el encargo de construir este "castillo interior" de santa Teresa en 1888 y, para llevarlo a cabo, leyó la obra de la mística católica, lo que resulta evidente cuando se visita el edificio. El simbolismo de santa Teresa está en todas partes, y las columnas en forma de T situadas al final del pasillo del claustro la recuerdan. En el centro del "castillo" hay otra columna, muy sencilla, porque Gaudí imaginó que Dios estaba en el centro del "castillo" y consideró que no podía crear nada pretencioso al lado de la belleza divina. La puerta de entrada también está llena de detalles simbólicos religiosos, como las iniciales de Jesús, o patrióticos, como las cuatro barras de la bandera catalana en hierro forjado. Los característicos arcos ojivales del edificio representan el símbolo de la oración. Gaudí también hizo uso de estos arcos parabólicos de las fachadas del edificio (ventanas y motivos ornamentales) en el interior. En los pasillos del primer piso, la presencia rítmica de los arcos genera un juego de luces y sombras que ennoblece el espacio e imita al claustro de un convento. Gaudí diseñó incluso las macetas para las plantas, que tenían que ser de color naranja y verde: el naranja simbolizaba la Santísima Trinidad; el amarillo correspondía al Padre; el rojo, al Hijo; y el naranja -la mezcla-, al Espíritu Santo. En las esquinas del edificio, Gaudí construyó unos pilares helicoidales de ladrillo con el escudo de la orden religiosa, realizado en cerámica, y coronados con cruces de cuatro brazos. Otro elemento destacable es la chimenea, similar a las del Palau Güell, que preside la azotea del edificio. En el año 2002, coincidiendo con el Año Gaudí, el Instituto del Paisaje Urbano recuperó elementos y escudos de la fachada y los originales birretes del coronamiento (que recuerdan a los gorros doctorales de la Universidad) que se habían perdido durante la Guerra Civil (1936-1939).



Gaudí recibió el encargo de construir este "castillo interior" de santa Teresa en 1888 y, para llevarlo a cabo, leyó la obra de la mística católica, lo que resulta evidente cuando se visita el edificio. El simbolismo de santa Teresa está en todas partes, y las columnas en forma de T situadas al final del pasillo del claustro la recuerdan. En el centro del "castillo" hay otra columna, muy sencilla, porque Gaudí imaginó que Dios estaba en el centro del "castillo" y consideró que no podía crear nada pretencioso al lado de la belleza divina. La puerta de entrada también está llena de detalles simbólicos religiosos, como las iniciales de Jesús, o patrióticos, como las cuatro barras de la bandera catalana en hierro forjado. Los característicos arcos ojivales del edificio representan el símbolo de la oración. Gaudí también hizo uso de estos arcos parabólicos de las fachadas del edificio (ventanas y motivos ornamentales) en el interior. En los pasillos del primer piso, la presencia rítmica de los arcos genera un juego de luces y sombras que ennoblece el espacio e imita al claustro de un convento. Gaudí diseñó incluso las macetas para las plantas, que tenían que ser de color naranja y verde: el naranja simbolizaba la Santísima Trinidad; el amarillo correspondía al Padre; el rojo, al Hijo; y el naranja -la mezcla-, al Espíritu Santo. En las esquinas del edificio, Gaudí construyó unos pilares helicoidales de ladrillo con el escudo de la orden religiosa, realizado en cerámica, y coronados con cruces de cuatro brazos. Otro elemento destacable es la chimenea, similar a las del Palau Güell, que preside la azotea del edificio. En el año 2002, coincidiendo con el Año Gaudí, el Instituto del Paisaje Urbano recuperó elementos y escudos de la fachada y los originales birretes del coronamiento (que recuerdan a los gorros doctorales de la Universidad) que se habían perdido durante la Guerra Civil (1936-1939).

Subiendo por la calle Ganduxer, llegamos al paseo de la Bonanova. Torciendo a la izquierda y cerca de la confluencia de las dos arterias, se encuentra la CASA MULEY-AFID (93) (paseo de la Bonanova, 55), una obra de Josep Puig i Cadafalch construida entre 1911 y 1914 por encargo de un sultán marroquí exiliado en Barcelona que se hizo muy popular por haber regalado una elefanta, Júlia, al zoo de Barcelona. El edificio, de cierto aroma oriental, es uno de los pocos chalés de la Bonanova que no sucumbió a la piqueta de la especulación urbana. Actualmente acoge la sede del Consulado de México y está totalmente restaurado.

No muy lejos de aquí, y en dirección a la plaza de Sarrià, bajando por Major de Sarrià y siguiendo por las calles Pedró de la Creu y Trinquet, se encuentra otra obra de Puig i Cadafalch: CASA SASTRE I MARQUÉS(94) (Eduardo Conde,44), un inmueble de 1905 en el que el arquitecto combinó el ladrillo visto con los esgrafiados y los azulejos de cerámica vidriada. Desde este punto subimos por la calle Trinquet, torcemos a la derecha por la calle Caponata y seguimos hasta la calle Cardenal Sentmenat, donde tomaremos los FGC, en la estación Sarrià (líneas S1 y S2) hasta la estación Peu del Funicular (en esta parada el primer vagón no abre sus puertas).

El barrio de Vallvidrera es una de las zonas más singulares de Barcelona por su privilegiada situación, ya que domina la ciudad desde las alturas. Este antiguo pueblo, independiente hasta 1890 y hoy parte del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, conserva algunas de sus mejores cualidades: aire puro, paisajes envidiables y bellos edificios modernistas. La manera más rá-
pida de llegar desde el centro de la ciudad es también mediante los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya.

El CONJUNT DEL FUNICULAR DE VALLVIDRERA (95) (CONJUNTO DEL FUNICULAR DE VALVIDRERA), construido por Bonaventura Conill i Montobbio en 1905, tiene dos edificios modernistas: uno es la ESTACIÓ INFERIOR (ESTACIÓN INFERIOR. Avenida de Vallvidrera, 66), que ha sufrido muchas modificaciones, y, el otro es la ESTACIÓ SUPERIOR DE VALLVIDRERA (ESTACIÓN SUPERIOR DE VALLVIDRERA. Queralt, 20), que cuenta con una interesante fachada en la que destacan las ventanas y la puerta, de voluptuosas líneas curvas.

Desde la estación inferior, bajando por la avenida de Vallvidrera, veremos la CASA MANUEL DOLCET (96) (avenida de Vallvidrera, 44 interior), obra de Joan Rubió i Bellvé (1907), que destaca por la torre lateral y una terraza descubierta y rematada con cuatro columnas salomónicas.
Seguimos bajando hasta el final de la avenida de Vallvidrera, cruzamos General Vives y tomamos el autobús 60 (parada General Vives-Isaac Albèniz) hasta la tercera parada (Ronda de Dalt-Bellesguard) o bien vamos a pie por las calles General Vives, Terré y Benedetti. En el trayecto pasaremos por delante de la CASA ALEMANY (97) (General Vives, 29), otra construcción de Joan Rubio i Bellvé de 1901 edificada en ladrillo y piedra y con elementos de inspiración arabizante. A continuación, bajamos por la calle Bellesguard hasta la TORRE BELLESGUARD (98) (Bellesguard, 20). El proyecto, que Gaudí realizó para Maria Sagués, es de 1900, y la construcción se finalizó en 1902. Estos dos años se consideran la línea divisoria, el paso del ecuador entre su obra de juventud y su obra de madurez. El arquitecto supo integrar plenamente el edificio en su entorno natural y paisajístico y respetar al mismo tiempo el legado histórico de la finca. Las ruinas medievales de Bellesguard, la residencia de verano del rey Martín I, último monarca de la dinastía de los Barcelona, sirvieron como punto de partida para definir la obra y, a la vez, dignificar los restos históricos. Gaudí construyó el edificio como un pequeño castillo medieval de estilo gótico: la fachada está revestida con pizarra de tonalidades grises y verdes, decorada con una especie de almohadillado de piezas cuadradas, y salpicada por un gran número de ventanas y ventanales con arcos lobulados. Más de un siglo después de su construcción, el edificio continúa siendo una residencia particular. En sus inmediaciones se pueden contemplar los arcos del viaducto que Gaudí construyó entre 1903 y 1905 para consolidar la calle que conducía al cementerio de Sant Gervasi y que rodea el Chalé Bellesguard. Los diez arcos, poco conocidos, son contemporáneos y muy similares a los que el arquitecto diseñó para el Park Güell.

Desde este punto, seguimos por las calles Bellesguard, Quatre Camins y Císter donde encontraremos una TORRE UNIFAMILIAR (99) (Císter, 25; Melilla, 9) de 1907 y de autor desconocido, donde destaca, como elemento más emblemático, una torre mirador en la esquina. Actualmente acoge un café restaurante. Torcemos a la derecha por la calle Melilla y bajamos por la calle Dominics hasta la CASA RIALP (100) (Dominics, 14), de Joan Rubió i Bellvé, de 1908, con un interesante trabajo en ladrillo visto y muros de mampostería. En el interior, que no puede visitarse, se encuentran obras del pintor uruguayo afincado en Barcelona Joaquim Torres García. Seguimos por las calles Dominics, Vendrell y Císter y por el paseo de Sant Gervasi y llegamos a la plaza de John Kennedy, al comienzo de la avenida del Tibidabo, en otro barrio de Barcelona en el que encontraremos numerosas obras modernistas.

Para llegar a la zona del Tibidabo desde cualquier otro punto de la ciudad se puede tomar la línea 7 de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya y bajar en la estación Avinguda del Tibidabo, o bien los autobuses 17, 22, 58, 73, 75 y 123, que llevan justo al inicio de la avenida.

La avenida del Tibidabo comienza en el cruce del paseo de Sant Gervasi con la calle Balmes, y es un fragmento de la memoria de la Barcelona burguesa de principios del siglo XX. La historia de esta avenida está vinculada a la del empresario y farmacéutico Salvador Andreu -famoso por sus pastillas para la tos-, que quería instalar un gran parque de atracciones en la cima de la montaña que preside Barcelona. Para llevar a cabo este proyecto, Salvador Andreu creó la sociedad anónima El Tibidabo, y la primera iniciativa que adoptó fue la adquisición en 1889 de los terrenos de la vertiente marítima de la montaña, entre la cumbre y el paseo de Sant Gervasi. En la falda quería crear una ciudad jardín alineada a uno y otro lado de una elegante avenida que, desde 1901, se fue llenando de espléndidas villas y residencia privadas. El itinerario por el Modernismo del Tibidabo comienza en LA ROTONDA (101) (avenida del Tibidabo, 2), un interesante edificio construido por Adolf Ruiz i Casamitjana en 1906 para albergar el hotel Metropolitan, hoy reconvertido en una clínica.

Junto a La Rotonda, al principio de la avenida del Tibidabo, encontramos la parada del TRAMVIA BLAU (102) (TRANVÍA AZUL). El Tramvia Blau constituye la más hermosa y relajada forma de acceder a la montaña del Tibidabo, ya que pasa por delante de majestuosas residencias y jardines antes de llegar a la estación del Funicular. Las seis unidades que lo integran efectúan un recorrido de 1.276 metros en los que superan un desnivel de 93 metros a una velocidad media de 10 km/h. La línea, inaugurada el 29 de octubre de 1901, materializó la vieja ambición del doctor Salvador Andreu de abrir una vía alternativa de acceso a la montaña del Tibidabo para poder construir un parque de atracciones en la cima.

Tramvia Blau

Dirección
Plza. John F. Kennedy / Av. del Tibidabo.
Horario

Consultar el horario en:

www.tmb.cat/ca/tramvia-blau

NO CIRCULA: 1 de enero y 25 de diciembre.


Del 16 de octubre al 17 de noviembre, el Tramvia Blau estará cerrado por motivos técnicos.

Disculpen las molestias.
Información
www.tmb.cat/ca/tramvia-blau




Precios y descuento
Precios 2017:

      Billete sencillo: 5,50 €.

Descuento de la Ruta del Modernismo:

1,00€ de descuento en el precio del billete sencillo.
Descripción
Junto a La Rotonda, al principio de la avenida del Tibidabo, encontramos la parada del TRAMVIA BLAU (102) (TRANVÍA AZUL). El Tramvia Blau constituye la más hermosa y relajada forma de acceder a la montaña del Tibidabo, ya que pasa por delante de majestuosas residencias y jardines antes de llegar a la estación del Funicular. Las seis unidades que lo integran efectúan un recorrido de 1.276 metros en los que superan un desnivel de 93 metros a una velocidad media de 10 km/h. La línea, inaugurada el 29 de octubre de 1901, materializó la vieja ambición del doctor Salvador Andreu de abrir una vía alternativa de acceso a la montaña del Tibidabo para poder construir un parque de atracciones en la cima. En sus orígenes, la flota estaba compuesta por cuatro coches que realizaban el trayecto entre el paseo de Sant Gervasi, final del trayecto de los tranvías de Barcelona, y la estación inferior del Funicular del Tibidabo, situada a medio camino de la montaña. En 1981, y después de un largo período de restauración, se recuperó el tranvía número 2 de 1901, que había estado fuera de funcionamiento durante treinta años, así como el popular modelo "jardinera", que años atrás había circulado por la playa. La renovación de las vías, en 1984, y la construcción de la Ronda de Dalt, en 1990, afectaron al trayecto natural de la línea. Aprovechando esta última circunstancia se construyó una nueva estación transformadora y se realizaron tareas de acondicionamiento en las vías y en las cocheras.

En sus orígenes, la flota estaba compuesta por cuatro coches que realizaban el trayecto entre el paseo de Sant Gervasi, final del trayecto de los tranvías de Barcelona, y la estación inferior del Funicular del Tibidabo, situada a medio camino de la montaña. En 1981, y después de un largo período de restauración, se recuperó el tranvía número 2 de 1901, que había estado fuera de funcionamiento durante treinta años, así como el popular modelo "jardinera", que años atrás había circulado por la playa. La renovación de las vías, en 1984, y la construcción de la Ronda de Dalt, en 1990, afectaron al trayecto natural de la línea. Aprovechando esta última circunstancia se construyó una nueva estación transformadora y se realizaron tareas de acondicionamiento en las vías y en las cocheras.
En el recorrido de subida por la avenida del Tibidabo desde La Rotonda, pasaremos por delante de dos obras consideradas noucentistes: la TORRE DEL DOCTOR ANDREU (CHALÉ DEL DOCTOR ANDREU. Avenida del Tibidabo, 17-19), y la TORRE SALVADOR ANDREU (CHALÉ SALVADOR ANDREU. Avenida del Tibidabo, 21; calle Josep M. Florensa, 1), ambas del prolífico Enric Sagnier i Villavecchia (1915-1918). En la acera de enfrente encontramos precisamente la CASA COLL (avenida del Tibidabo, 28), de estilo noucentista, diseñada también por Enric Sagnier. Justo enfrente de la Casa Coll se puede contemplar la TORRE IGNACIO PORTABELLA (103) (CHALÉ IGNACIO PORTABELLA. Avenida del Tibidabo, 27; calle Teodor Roviralta, 4), del maestro de obras José Pérez Terraza (1905), una vivienda de dos plantas con una torre-mirador circular que destaca en su fachada.

La siguiente obra de la Ruta es de Joan Rubió i Bellvé: la CASA ROVIRALTA (104) (avenida del Tibidabo, 31; calle Romà Macaya, 1-5), (1903-1913) antigua residencia de la familia Roviralta, popularmente conocida como el "frare blanc" (fraile blanco), hoy reconvertida en un restaurante que luce orgulloso las paredes de blanco austero y el tejado de enormes voladizos.

Seguimos subiendo y pasamos por la CASA FORNELLS (105) (avenida del Tibidabo, 35-37; Bosch i Alsina, 1), también de Rubió i Bellvé (1903), un proyecto de intenciones medievalistas, en el que predomina el uso del ladrillo visto, tan característico de este arquitecto. Abandonamos temporalmente la avenida del Tibidabo y torcemos por Bosch i Alsina hasta avistar la entrada principal y antigua sede de COSMOCAIXA-MUSEU DE LA CIÈNCIA (106) (MUSEO DE LA CIENCIA), un edificio modernista de Josep Domènech i Estapà construido entre 1904 y 1909 como asilo para ciegos. En la actualidad, alberga las oficinas, el restaurante y las aulas del nuevo museo. El edificio modernista se ha unido por el vestíbulo de la entrada a un edificio de nueva planta. El nuevo Museo de la Ciencia de la Fundación "la Caixa", CosmoCaixa Barcelona, inaugurado en septiembre de 2004, es un espacio concebido para todo tipo de público, con una amplia oferta científica y educativa, exposiciones, talleres, conferencias, cursos y debates. La exposición permanente, la sala de la Materia, permite al visitante realizar un recorrido desde el big bang hasta la actualidad. El Bosque inundado y el Muro geológico son dos de los espacios singulares de este nuevo centro. CosmoCaixa también dispone de un planetario, un auditorio, salas de conferencias y espacios para los más pequeños. Hay que destacar también la Plaza de la Ciencia, un gran espacio público que se ha abierto a la ciudad con la construcción del museo.

CosmoCaixa, Museu de la Ciència

Dirección
Isaac Newton, 26.
Horario
De martes a domingo, de 10 a 20 h. Cerrado los lunes, excepto festivos, y el 1 y el 6 de enero y el 25 de diciembre.
Información
Tel.: 932 126 050. www.fundacio.lacaixa.es
Observaciones
Los horarios pueden sufrir variaciones, por lo que se recomienda consultarlos previamente.
Precios y descuento
Entrada general: 4,00 €, incluidas las exposiciones temporales y permanentes.

Clientes de "la Caixa" y menores de 16 años: gratuito.

Descuento de la Ruta del Modernismo: 25% sobre la entrada general.
Descripción
COSMOCAIXA-MUSEU DE LA CIÈNCIA (106) (MUSEO DE LA CIENCIA), un edificio modernista de Josep Domènech i Estapà construido entre 1904 y 1909 como asilo para ciegos. En la actualidad, alberga las oficinas, el restaurante y las aulas del nuevo museo. El edificio modernista se ha unido por el vestíbulo de la entrada a un edificio de nueva planta. El nuevo Museo de la Ciencia de la Fundación "la Caixa", CosmoCaixa Barcelona, inaugurado en septiembre de 2004, es un espacio concebido para todo tipo de público, con una amplia oferta científica y educativa, exposiciones, talleres, conferencias, cursos y debates. La exposición permanente, la sala de la Materia, permite al visitante realizar un recorrido desde el big bang hasta la actualidad. El Bosque inundado y el Muro geológico son dos de los espacios singulares de este nuevo centro. CosmoCaixa también dispone de un planetario, un auditorio, salas de conferencias y espacios para los más pequeños. Hay que destacar también la Plaza de la Ciencia, un gran espacio público que se ha abierto a la ciudad con la construcción del museo.

Desde este punto podemos bajar por la calle Císter hasta el CONVENT DE VALLDONZELLA (107) (CONVENTO DE VALLDONZELLA. Císter, 39-45) obra de Bernardí Martorell i Puig, construido a partir de 1910 dentro de un goticismo con influencias gaudinianas.

Volvemos a la avenida del Tibidabo cruzando la Ronda por delante del Museo y, siguiendo por la calle Adrià Margarit, vemos a la CASA MUNTADAS (108) (avenida del Tibidabo, 48), una bella edificación de Josep Puig i Cadafalch (1901) que recrea la fachada de una típica masía catalana, decorada con unos sencillos estucados florales que enmarcan las puertas y las ventanas y siguen el contorno del coronamiento. Un poco más adelante, se encuentra la CASA CASACUBERTA (109) (avenida del Tibidabo, 56), obra de Joan Rubió i Bellvé (1907), en la que destacan la riqueza y variedad de puertas y ventanas características de la obra de este arquitecto. Al final de la avenida del Tibidabo y del recorrido del Tramvia Blau se halla la plaza del Doctor Andreu, con dos bares musicales en los extremos. Justo enfrente del bar Mirablau, se erige una de las construcciones más características de la zona, la CASA EVARIST ARNÚS (110) (Manuel Arnús, 1-31). El chalé de la familia de los banqueros Arnús (también conocido con el nombre de "El Pinar") fue construido por el inevitable Enric Sagnier i Villavecchia en 1903. Un poco más arriba se encuentra la casa de los porteros de la finca, también de estilo neogótico. Este conjunto es una de las típicas imágenes nocturnas de la zona cuando, iluminado, se asemeja al castillo de un cuento de hadas.

Desde la plaza del Doctor Andreu podemos tomar el funicular del Tibidabo que nos llevará a la cima de la montaña y al PARC D'ATRACCIONS TIBIDABO (111) (PARQUE DE ATRACCIONES TIBIDADO). El parque, fundado en 1899 por Salvador Andreu, es el tercer parque más antiguo del mundo. Su ubicación privilegiada en un entorno natural y el hecho de que convivan joyas de la ingeniería de gran valor histórico -las denominadas "atracciones emblemáticas"- con instalaciones de última generación y espectáculos sorprendentes convierten a este parque en uno de los espacios de ocio más representativos de la ciudad de Barcelona. Entre las "atracciones emblemáticas" podemos encontrar desde el Avión hasta el Museo de Autómatas, ubicado en un antiguo teatro de 1909.

La colección de autómatas reúne piezas de todo el mundo e incluye una cincuentena de autómatas de principios del siglo XX, algunos considerados modernistas. En él encontraremos desde los muñecos que funcionaban con monedas, y que se podían ver en las ferias de toda Europa, hasta algunos juegos y juguetes mecánicos con los que se distraían los niños de la época. El fondo del museo está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por el buen estado de conservación de las piezas.

Parc d'Atraccions Tibidabo

Dirección
Plaza del Tibidabo, 3-4.
Horario
Abierto todos los días del año excepto del 6 al 31 de enero, de lunes a viernes en febrero y el 25 y el 26 de diciembre.

Febrero: de 11 a 17h únicamente fines de semana.

Marzo: de 11 a 16h.

Abril: de 11 a 17h.

Mayo: de 11 a 18h.

Junio: de 11 a 18h.

Julio: de 11 a 19h.

Agosto: de 11 a 23h.

Septiembre: de 11 a 18h.

Octubre: de 11 a 18h.

Noviembre: de 11 a 16h.

Diciembre: de 11 a 16h.
Información
Tel.: 932 117 942. www.tibidabo.es
Observaciones
Transportes: Tramvia Blau y funicular; los FGC (Ferrocarrils) hasta la estación Peu de Funicular, Funicular de Vallvidrera y Bus 111; y el Tibibus desde la plaza de Catalunya.
Precios y descuento
Entrada Camí del Cel: 12,70 €.

Entrada completa: 22,00 €.

Descuento de la Ruta del Modernismo: 25% sobre la entrada Camí del Cel.
Descripción
PARC D'ATRACCIONS TIBIDABO (111) (PARQUE DE ATRACCIONES TIBIDADO). El parque, fundado en 1899 por Salvador Andreu, es el tercer parque más antiguo del mundo. Su ubicación privilegiada en un entorno natural y el hecho de que convivan joyas de la ingeniería de gran valor histórico -las denominadas "atracciones emblemáticas"- con instalaciones de última generación y espectáculos sorprendentes convierten a este parque en uno de los espacios de ocio más representativos de la ciudad de Barcelona. Entre las "atracciones emblemáticas" podemos encontrar desde el Avión hasta el Museo de Autómatas, ubicado en un antiguo teatro de 1909.
La colección de autómatas reúne piezas de todo el mundo e incluye una cincuentena de autómatas de principios del siglo XX, algunos considerados modernistas. En él encontraremos desde los muñecos que funcionaban con monedas, y que se podían ver en las ferias de toda Europa, hasta algunos juegos y juguetes mecánicos con los que se distraían los niños de la época. El fondo del museo está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por el buen estado de conservación de las piezas.

Desde el parque se puede ir a pie a buscar la carretera de Vallvidrera al Tibidabo hasta el desvío que conduce, en un agradable paseo, hasta el OBSERVATORI FABRA (112) (OBSERVATORIO FABRA). (Si no vamos a pie, desde Barcelona, la única forma de llegar es en taxi o en transporte privado). El Observatorio Fabra pertenece a la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, cuya dirección científica se encarga de su funcionamiento y mantenimiento. Fue inaugurado el 7 de abril de 1904 y es obra del arquitecto barcelonés Josep Domènech i Estapà. El origen del Observatorio Fabra se remonta al año 1900, cuando Camil Fabra, industrial, mecenas y primer marqués de Alella, aportó una gran cantidad de dinero con el objetivo de contribuir a la realización del proyecto para construir un observatorio astronómico, meteorológico y sísmico en el Tibidabo. En 1902 empezaron las obras, que concluyeron dos años después.

Observatori Fabra

Dirección
Carretera del Observatori Fabra, s/n.
Horario
Visitas nocturnas: durante todo el año, con un calendario mensual variable dependiendo de la astronomía.

Visistas diurnas: Domingos y festivos a las 11h, 12h y 13h, No hay visitas entre Navidad y el 6 de enero, Semana Santa y el mes de agosto. No es necesaria reserva previa.
Información
Visitas nocturnas:

Tel. 931 701 797 (Sternalia).

Visitas diurnas: 

Tel. 93 417 57 36 (Observatorio Fabra).
Observaciones
Transporte: desde el parque, a pie, por la carretera de Vallvidrera al Tibidabo. Desde Barcelona, en taxi o en transporte privado, por la carretera de Sant Cugat -antigua Arrabassada- hasta la carretera de Vallvidrera al Tibidabo.
Precios y descuento
Visita de nocturna:

observaciones del cielo, los viernes, 15,00, € Descuento de la Ruta del Modernismo: 25%, no aplicable a las visitas diurnas, a las visitas con cena incluida ni a las visitas de los sábados. 

Visita diurna: 2,00€. No aplicable el descuento de la Ruta del Modernismo. 
Descripción
OBSERVATORI FABRA (112) (OBSERVATORIO FABRA). (Si no vamos a pie, desde Barcelona, la única forma de llegar es en taxi o en transporte privado). El Observatorio Fabra pertenece a la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, cuya dirección científica se encarga de su funcionamiento y mantenimiento. Fue inaugurado el 7 de abril de 1904 y es obra del arquitecto barcelonés Josep Domènech i Estapà. El origen del Observatorio Fabra se remonta al año 1900, cuando Camil Fabra, industrial, mecenas y primer marqués de Alella, aportó una gran cantidad de dinero con el objetivo de contribuir a la realización del proyecto para construir un observatorio astronómico, meteorológico y sísmico en el Tibidabo. En 1902 empezaron las obras, que concluyeron dos años después. El edificio, formado por la yuxtaposición de tres cuerpos bien diferenciados (uno de planta octogonal, otro de planta rectangular y otro más de planta en forma de cruz), es el resultado del eclecticismo característico de Domènech i Estapà y de las especiales funciones a las que estaba destinado. Así, el cuerpo rectangular, acabado con un crucero transitable, está dividido en dos por una abertura vertical, necesaria para el funcionamiento de los aparatos de observación, y el cuerpo octogonal está coronado por la cúpula, metálica y giratoria, del telescopio. Por otro lado, el edificio está decorado por un atrio de acceso que es de inspiración clásica, pero con dos columnas neoegípcias y un frontispicio de formas atípicas. En el frontispicio se puede observar un bajorrelieve que representa la figura de una mujer medio vestida con un astrolabio en la mano izquierda. La figura está rodeada por representaciones de planetas y astros, entre los que se reconocen el Sol y Saturno: se trata de una alegoría de la astronomía.

La actividad astronómica se inició en 1905 con la observación de un eclipse y, desde entonces, nunca se ha visto interrumpida. En cualquier caso, los acontecimientos más importantes proceden de las observaciones de Josep Comas i Solà entre los años 1915 y 1930. Actualmente el Observatorio Fabra continúa con su faceta investigadora, pero ha abierto un espacio de actividad educativa y de divulgación astronómica al público en general. Hay que destacar el ciclo de observaciones nocturnas que con el nombre de "El cielo de Barcelona" quiere mostrar a los visitantes los cuerpos celestes que se pueden ver desde el cielo de nuestra ciudad, así como las "Cenas con estrellas", veladas organizadas que, además de la cena, incluyen una visita al Observatorio y la posibilidad de observar el cielo a través del gran telescopio centenario (sólo en julio, agosto y septiembre).

El edificio, formado por la yuxtaposición de tres cuerpos bien diferenciados (uno de planta octogonal, otro de planta rectangular y otro más de planta en forma de cruz), es el resultado del eclecticismo característico de Domènech i Estapà y de las especiales funciones a las que estaba destinado. Así, el cuerpo rectangular, acabado con un crucero transitable, está dividido en dos por una abertura vertical, necesaria para el funcionamiento de los aparatos de observación, y el cuerpo octogonal está coronado por la cúpula, metálica y giratoria, del telescopio. Por otro lado, el edificio está decorado por un atrio de acceso que es de inspiración clásica, pero con dos columnas neoegípcias y un frontispicio de formas atípicas. En el frontispicio se puede observar un bajorrelieve que representa la figura de una mujer medio vestida con un astrolabio en la mano izquierda. La figura está rodeada por representaciones de planetas y astros, entre los que se reconocen el Sol y Saturno: se trata de una alegoría de la astronomía.

La actividad astronómica se inició en 1905 con la observación de un eclipse y, desde entonces, nunca se ha visto interrumpida. En cualquier caso, los acontecimientos más importantes proceden de las observaciones de Josep Comas i Solà entre los años 1915 y 1930. Actualmente el Observatorio Fabra continúa con su faceta investigadora, pero ha abierto un espacio de actividad educativa y de divulgación astronómica al público en general. Hay que destacar el ciclo de observaciones nocturnas que con el nombre de "El cielo de Barcelona" quiere mostrar a los visitantes los cuerpos celestes que se pueden ver desde el cielo de nuestra ciudad, así como las "Cenas con estrellas", veladas organizadas que, además de la cena, incluyen una visita al Observatorio y la posibilidad de observar el cielo a través del gran telescopio centenario (sólo en julio, agosto y septiembre).

 

El distrito de Sant Andreu posee una personalidad muy acusada, consecuencia de su larga tradición fabril y asociativa. De su pasado modernista se conservan tres piezas principales: la primera de ellas es la modesta CASA VIDAL (113) (Pons i Gallarza, 1-3; Gran de Sant Andreu, 255), un edificio de color verde pálido construido en 1906 por el arquitecto Joan Torras i Guardiola, que nació en ese mismo barrio. En este edificio destacan las balconadas con barandillas de hierro forjado, que, con su sinuosidad, realzan la esquina y confieren personalidad a la fachada. Por la calle Gran de Sant Andreu llegamos al paseo de Fabra i Puig, antigua Rambla de Sant Andreu, donde se alza, en la esquina con la calle Cuba, CAN GUARDIOLA (114) (CASA GUARDIOLA. Paseo de Fabra i Puig, 13; Cuba, 2-4), construida por Josep Codina i Clapés entre 1903 y 1904. Lo más destacable del edificio es su decoración, con interesantes referencias al barroco catalán en el coronamiento de la fachada principal o al "plateresco" barcelonés en el enmarcamiento de los balcones. Cruzando el paseo y continuando en la misma dirección llegamos a la calle Monges. En su confluencia con la calle Vallès se erige la pequeña iglesia de Sant Paciá. El interés de esta modesta parroquia, construida entre 1876 y 1881, reside en su interior, donde se puede contemplar el MOSAIC DE L'ESGLÉSIA DE SANT PACIÀ (115) (MOSAICO DE LA IGLESIA DE SANT PACIÁ. Vallès, 40), que Antoni Gaudí diseñó en 1880 en sus primeros años como arquitecto.

www.pi2.com